Fuente: La Vanguardia   Acceder Noticia

La primera gestora de fondos del mundo lidera un nuevo capitalismo, más monopolista y largoplacista. Gestiona 6,3 billones de dólares –5,3 billones de euros–, casi tanto como el PIB de Alemania y Francia juntos. Habla de tu a tu con los gobiernos e instituciones financieras. Les aconseja cómo actuar y lo mismo hace con las compañías en las que es el principal accionista. Entre ellas están, por ejemplo, el 88% de las empresas en el índice S&P 500.

El neocapitalismo de BlackRock es más monopolista –concentra la riqueza en menos manos– y la Comisión Europea teme que tenga un efecto pernicioso sobre la competencia que redunde en una mayor desigualdad. También es más largoplacista. Busca rentabilidades para nutrir, por ejemplo, uno de sus principales negocios: los planes de pensiones de los asalariados que ya no confían en el Estado de bienestar. Es un capitalismo que reescribe las reglas del contrato social.También es un capitalismo más tecnológico pues confía en la inteligencia artificial para decidir cómo proteger y hacer crecer las inversiones.