En las últimas dos décadas las corporaciones de Japón han dejado atrás un modelo de gobierno obsoleto basado en las relaciones entre keiretsu y en la financiación vía un “banco principal”, para acoger un sistema más orientado hacia los accionistas. En medio de este cambio que se encuentra en proceso, el economista Hanazaki Masaharu ha hecho un llamamiento para que se ponga un nuevo énfasis en la responsabilidad social y la sostenibilidad mediante un diálogo más amplio con los grupos internos y externos de las partes interesadas que conforman estas corporaciones.

La dirección de las empresas en Japón se ha visto sometida a un intenso escrutinio desde el colapso de la burbuja financiera a comienzos de la década de 1990. Uno de los factores que subyacían a esta crisis fue un descenso en el rendimiento de las empresas a medida que el crecimiento económico reducía su velocidad.

Hacia un gobierno corporativo orientado al servicio público